Sugerente e insólito, su visita nos adentra en un mundo de naufragios, ciudades sumergidas, leyendas y ritos celtas.
Nuestro viaje hace que nos traslademos a través de los túneles del tiempo a una época de imperio y conquista de territorios en el que los romanos se encontraban con nuestro punto de destino y se imaginaban que más allá no había nada.“Mare tenebrosum” lo llamaban, y ante cuya fuerza y poder sentían impotencia, podemos imaginarlo: el fin del mundo terrestre en el mar, esto es Finisterre o costa de la muerte, Fisterra en lengua gallega.
El viaje a Finisterre es, por su significación geográfica e histórica, un rito para todos los que visitan Galicia, pero además permite adentrarse en un mundo leyendas que, junto a su bella villa marinera, contienen todos los ingredientes de un viaje mágico por una costa difícil de olvidar.
Saliendo de A Coruña tomamos la C-550 y la primera localidad importante es Carballo, desde donde empiezan a salir desviaciones hacia los diversos puntos de la Costa. El primero es hacia el puerto de Malpica. Seguidamente Corme, con las cruces de los "percebeiros", Laxe con sus grandes arenales, el mítico faro Vilaño de Camariñas y la "pedra de abalar" de Muxía, una enorme piedra oscilante que sólo los inocentes son capaces de mover, son algunos de muchos los hitos de esta costa.
Finalmente, la emocionante punta de Finisterre, considerada como el extremo más occidental del continente europeo. El pueblo, típica villa marinera de estrechas callejuelas que se dirigen hacia el mar conserva un puerto con sabores de antaño algo que nos permite disfrutar de la frescura de sus pescados y mariscos en las típicas tabernas con sabor a mar.
En la carretera que nos conduce al faro encontramos la iglesia de Santa María das Areas, de estilo románico y que conserva la imagen del cristo de la barba dorada, al que invocan con inmensa devoción los pescadores para clamar las tormentas y así permitirles salir a faenar. En esta misma iglesia se erige un crucero gótico de los más peculiares de Galicia.
Al final de nuestra ruta nos encontramos con el centinela del océano, vigía de uno de los puntos más peligrosos para la navegación, a al vez que uno de los de mayor tráfico. Altivo en una atalaya de 125 metros sobre el nivel del mar despide cada día la luz del sol con un destello de aviso de su llegada al infinito del mar y del oscuro cielo.
Eterno hechizo….

Todo en este monte respira mitología. Cuentan que la tribu celta de los Nerios perdió su ciudad sumergida en la playa, que también se levantó un altar al sol, Ara Solis y que si permaneces en silencio, aún puedes escuchar las voces de los vikingos, celtas y romanos o los lamentos de dolor de los náufragos y sus viudas.
Cómo Llegar
En A Coruña tomamos la carretera C-550 que nos lleva directamente a Finisterre.