Esta zona de paso entre Galicia, Asturias y la meseta, es una tierra removida con sus montañas borradas del paisaje gracias al empeño de Roma en extraer del suelo hasta el último grano de oro, son Las Médulas. Según cuenta Plinio el viejo en sus escritos: montañas enteras quedaron reducidas a barro y oro que fue a engrosar las arcas del Imperio. El yacimiento, situado al suroeste de Ponferrada, se convirtió en la mina más importante con la que contó el Imperio Romano en el siglo II d.C.
Aunque la existencia del oro ya era conocida por los astures, fueron los romanos quienes modificaron las técnicas de extracción del mineral puesto que no se encontraba en filones, sino mezclado en formaciones de arcilla, arena y cantos rodados. Utilizaron la técnica del agua desbocada en tromba. Para cambiar las toneladas de tierra, disolvieron montañas a fuerza de proyectar colosales cantidades de agua sobre ellas. En 1997, la
UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad instalando, además, un Aula Arqueológica.
Pero comencemos nuestra andadura hacia Las Médulas, y lo hacemos desde Ponferrada por la N 536. Ya en Las Médulas, el paseo a pie es una obligación. De esta manera, podremos disfrutar de las muestras que la capacidad erosiva del agua dejó, dos ejemplos son, La Cuevona y la cueva Encantada. Para llegar al mítico mirador de Orellán y contemplar las impresionantes vistas que ofrece, debemos retroceder hacia Carucedo y tomar la primera desviación que aparece a la derecha. Seguidamente desharemos nuestro camino regresando a Carucedo, desviándonos a la izquierda por la N 536. en las afueras se encuentra el Lago de Carucedo, cuyos orígenes parecen estar en diques construidos por los ingenieros romanos con la finalidad de evitar la obstrucción del cauce del río Sil, dada la enorme cantidad de barro que el proceso de explotación del oro empujaba hasta aquí.

Una desviación conecta esta carretera con la N120, que enlazándola con la N-VI llega a Villafranca del Bierzo. Importante punto del Camino de Santiago, como bien conocida por los peregrinos, es su iglesia románica de Santiago cuya tradición jacobea cuenta como los peregrinos enfermos o con imposibilidad para continuar el camino, encontraban en su puerta del Perdón, la misma posibilidad de ganar el jubileo que llegando a la misma Catedral de Santiago.
A medio camino entre Villafranca y Ponferrada, a un costado de la N-VI, encontramos el magnífico monasterio de Santa María de Cariacedo, fundado en el año 990 por el rey Bermudo II. Ya en Ponferrada, imprescindible dirigirnos a su plaza Mayor con su Casa Consistorial de estilo barroco y, junto a ella, la torre del Reloj situada sobre las puertas que franqueaba la muralla medieval. Desde aquí, cogemos la carretera que nos lleva hacia San Esteban de Valdueza, pero antes de llegar giramos a la izquierda hasta San Clemente y Peñalba, puerta de entrada al Valle del Silencio.
El Valle del Silencio es conocido desde la Edad Media
por la proliferación de pequeños eremitorios y monasterios y su difícil acceso es una de las características que conforman su pasado y su personalidad más peculiar. Unos kilómetros antes de llegar a Peñalba, un pequeño desvío nos acerca hasta Montes de Valdueza, en cuyo interior se encuentran las ruinas abandonadas del monasterio de San Pedro, fundado por San Genadio a finales del siglo IX.