Es el paso previo al submarinismo, y lo máximo a lo que se puede bajar es de 10 a 20 metros.

La inmersión siempre hace que te sientas libre, la sensación de ingravidez, de tranquilidad, te lleva a experimentar una suma de sensaciones difíciles de olvidar. Es lo que te proporciona lo que se llama snorkel.
Inmersión para la que no hace falta titulación, pues no se lleva bombona de oxígeno pero es muy aconsejable asistir a un cursillo con un monitor. El Snorkel permite estar bajo el agua todo el tiempo que uno aguante sin respirar, pero acostumbra a ser más bien poco a no ser que se sea un profesional y se tenga una gran capacidad pulmonar.
Con el Snorkel se suele ir por la superficie, a poca profundidad. Lo máximo a lo que se puede bajar es de 10 a 20 metros. Es un tipo de inmersión para toda la familia, desde niños a adultos no demasiado duchos en el buceo, todos pueden disfrutar de esta actividad muy frecuente en la costa mediterránea.

En cuanto al equipamiento, se necesita un tubo para respirar, unas gafas y unas aletas. Para hacer buen uso de todo ello, aunque muchos creerán que ya lo saben todo, es conveniente tomar nota de las indicaciones del monitor que enseña, por ejemplo, a mover bien las aletas para que no nos den calambres, o cómo respirar por el tubo, sólo a través de él, sin tener las gafas que os protegen la nariz y de esa forma se consigue una respiración acompasada sin que te entre agua por la nariz.
Comunicarse bajo el agua

El equipo necesario para la práctica de Snorkel, hace difícil el entendimiento con los compañeros o con el mismo monitor. Es el principal motivo por el que se han establecido una serie de códigos internacionales de comunicación, con signos fundamentales con los que les poder entenderte una vez sumergido.
Por ejemplo: El dedo hacia arriba o hacia abajo significa subir o bajar, la mano abierta es un signo de necesitar ayuda, o el dedo índice y pulgar haciendo un cero indica que todo va bien.