
El castillo dispone de una soberbia torre del Homenaje del siglo XV. Aún se conservan algunas de las antiguas puertas de las murallas. Imprescindibles las visitas a la iglesia de Santa María del Castillo, de los siglos XVI y XVI, la de la Magdalena así como el palacio de los Duques de Cadaval. A unos 10 Km. encontramos el puente de Ajuda sobre el río Guadiana, testigo de pretéritas disputas fronterizas.

Y seguimos nuestro recorrido hasta Jerez de los Caballeros. Su fortaleza nos lleva a tiempos del medioevo donde el Temple fijó una de sus sedes más importantes. La torre Sangrienta recuerda el fin de los templarios que se resistieron a abandonar estas posesiones y cederlas a la orden de Santiago.

En sus inicios su denominación oficial fue Orden de los Pobres Caballeros de Cristo del Templo de Salomón; más tarde fueron conocidos como Caballeros templarios o Caballeros del templo de Salomón, denominación surgida tras instalarse en el antiguo templo de Salomón.

Debido a que se han encontrado restos arqueológicos templarios en túneles bajo el Templo de Salomón, muchos eruditos han especulado que los templarios se dedicaban a obtener restos arqueológicos importantes para el cristianismo, como son el Santo Grial, un trozo de la cruz en la cual murió Jesús o incluso restos que podían destruir varios cánones de la iglesia de ese entonces. Para evitar que estos descubrimientos pudiesen traer consecuencias nefastas para la iglesia, esta les dio las tierras y los derechos anteriormente mencionados.
Aparte de su poder militar, con el paso del tiempo se convirtieron a través de donaciones, en uno de los mayores terratenientes de Europa. Hay que nombrar, por ejemplo, como el rey aragonés Alfonso I el batallador dejó su reino a las órdenes militares, que renunciaron a este a cambio de numerosas ventajas. Además, con el fin de salvaguardar los ahorros de los peregrinos, desarrollaron un sistema bancario basado en garantías (similares a los cheques de viaje actuales), que se podían intercambiar por la cantidad indicada en cualquier posesión templaria y alejaban el peligro de llevar grandes cantidades de dinero en efectivo. Este sistema bancario, y sus abundantes riquezas convirtieron a la orden en una gran prestamista, que aportaba los fondos cuando los diversos reyes europeos necesitaban dinero. Los templarios llegarían a ser una de las instituciones más ricas de su época, contando con vastas tierras y señoríos, numerosas ventajas comerciales, grandes tesoros, flotas comerciales que partían desde Marsella.

En octubre, un viernes trece del año 1307, Jacques de Molay, último gran maestre de la orden, y 140 templarios fueron encarcelados en una operación conjunta simultánea en toda Francia y fueron sometidos a torturas, por las cuales la mayoría de los acusados se declaró culpable de estos crímenes secretos. Algunos efectuaron similares confesiones sin el uso de la tortura, pero lo hicieron por miedo a ella; la amenaza había sido suficiente. Tal era el caso del mismo gran maestre, Jacques de Molay, quien luego admitió haber mentido para salvar la vida. Tal fue el impacto, que se acuño la leyenda negra del Viernes trece.