Iniciada su construcción en 1394 en el solar de la mezquita principal de la ciudad, se reformó entre los siglos XVII y XVIII según el canon barroco. Destacan su magnífica fachada y el impresionante campanario de 95 metros, esbelta torre de cinco cuerpos en la que se manifiestan los diferentes estilos utilizados. En su interior sobresalen las dos capillas laterales: la de los Vélez y la de Junterón.
En la misma plaza del Cardenal Belluga se halla el Palacio Episcopal, edificio de fachada rococó con patio neoclásico. Importantes también, el monasterio de los jerónimos, del siglo XVIII, llamado el Escorial murciano por sus impresionantes líneas herrerianas, y el monasterio de Santa Clara, alzado por orden de la reina Violante, esposa de Alfonso X el Sabio.
Otro monumento de visita imprescindible es la iglesia de Jesús que actualmente alberga el museo Salzillo, importante en la Semana Santa murciana por los pasos creados por José Salzillo, uno de los grandes escultores más relevantes del siglo XVIII. Y es que la Semana Santa en Murcia debe gran parte de su fama a que dichas imágenes, de gran realismo, son paseadas durante la procesión del Viernes Santo.
Entre los monumentos
civiles distinguimos el Palacio de Almudí, construcción del siglo XVI con una original alegoría de Murcia en su fachada, el
Casino, con unos bonitos patios árabe y pompeyano, y el isabelino
teatro Romea. Tampoco nos olvidamos de las murallas árabes, especialmente de los restos de la plaza de Santa Eulalia, y
El Malecón, paseo en cuyo final está la Contrapasada con dos grandes acequias y la famosa rueda de la ciudad.

En la sierra de Murcia encontramos el santuario de Fuensanta, patrona de la ciudad, cuya imagen es llevada en romería hasta la Catedral en Cuaresma y en la Feria de Murcia.
Por el valle del Guadalentín hacia el sur por la N-340 seguimos el curso del río hacia Alhama de Murcia, enclavada a los pies de la sierra de Espuña. Su nombre evoca las aguas termales que en su tiempo utilizaron los romanos que transitaban por la vía Heraclea que unía Elche y Lorca.
Los árabes restauraron los baños, cuyas aguas utilizaban para el tratamiento de dolencias de la piel, pulmón y sistema nervioso, y reforzaron las defensas de esta población estratégica en la ruta que cruzaba el valle de Guadalentín. De su fortaleza árabe se conserva la torre del homenaje, reconstruida cuatro siglos más tarde por los cristianos. El casco antiguo conserva el sello árabe, así como la iglesia de San Lázaro, donde se encuentran los baños árabes restaurados.

De Alhama de Murcia nos dirigimos al Parque Regional de Sierra de Espuña, completo muestrario de la naturaleza coin bosques y estepas, ríos, embalses, alta montaña, regadío y secano.
A unos 11 kilómetros por la N- 340, Totana, una villa romana a la vera de la vía Heraclea, refundada por Abderramán II, con una enorme tradición alfarera que ha llegado hasta nuestros días. Casi veinte talleres, muchos de ellos concentrados en el barrio de las alfarerias, donde fabrican ollas, orzas, fuentes o tinajas en barro cocido sin esmaltar y decoradas de colores vivos. Su casco antiguo con impronta árabe muestra un perfil más bien cristiano donde destaca la iglesia de Santiago Apóstol, del siglo XVI con portada barroca. En su interior es admirable el retablo mayor con columnas salomónicas, y el de San Ildefonso. También en la plaza del Ayuntamiento se encuentra la bella fuente de Juan Uceta, obra barroca del siglo XVII, con 18 surtidores.

A unos 7 kilómetros en dirección a sierra Espuña, no debemos olvidar la visita a la inusual
ermita de Santa Eulalia de Mérida, de estilo mudéjar de los caballeros de la Orden de Santiago que alberga frescos de Juan de Ibáñez. Seguimos ascendiendo hasta Alcedo, una villa medieval amurallada con una fortaleza declarada conjunto histórico-artístico. A su lado, en lo alto del un cerro destacan La Calahorra, torre árabe, la Iglesia barroca de Santa María y al Picota, lugar de ajusticiamiento medieval.
A 25 kilómetros de Totana por la N-340 entramos en Lorca, población con una larga historia y un gran atractivo monumental. Llamada la capital del barroco en ella se encuentran más de doscientas mansiones señoriales, entre las que destacan: palacio de Guevara, la casa de los Mula, y el palacio de los condes de San Julián. Sin dejar de visitar la colegiata de San Patricio, con una magnífica fachada y una torre hexagonal de cuatro cuerpos, el Ayuntamiento, con magníficos soportales, cierran los notables ejemplos del barroco que alberga Lorca.
Cómo Llegar
La autovía N-310 desde Madrid y Albacete; la autopista A-7 y la N-340 desde Valencia y ALicante: la N-340, procedente de Almeria y Lorca, y la N-342 desde Sevilla, vía Granada, enlazan con la autopista A-7.
También es buena opción, la N-332, autovía Cartagena-La Manga-Alicante.