El esplendor urbanístico, cultural, político y religioso que alcanza la provincia de Jaén durante el periodo que va desde las postrimerías del siglo XV hasta entrado el XVII con especial auge en la época imperial de Carlos V, fue fundamental para su historia. Unido al desarrollo agrícola y minero de la provincia, la expansión en Europa y América, la expansión humanística que define aquel tiempo y el mecenazgo de poderosos personajes fueron factores determinantes en la eclosión intelectual surgida en Jaén, así como también en Baeza y Úbeda.

Situada en al vega del río Guadalquivir, en el borde de la sierra de Jabalcuz, no debemos olvidar, la clara relevancia que Jaén tuvo en tiempos de la dominación musulmana llegando a ser taifa independiente y capital de la cora, y con la ocupación cristiana se convirtió en ciudad estratégica avanzadilla de la reconquista en tierras moriscas.
Su casco antiguo y monumental está adosado al cerro de Santa Catalina, cima donde los musulmanes levantaron un primer alcázar. La catedral de Jaén preside con majestuosidad dicho casco. El inicio de su construcción se hizo en el siglo XIV de un templo gótico sobre los cimientos de una mezquita alijama. En 1548, realiza una remodelación el arquitecto Andrés de Vandelvira, aunque el trazado definitivo no finalizó hasta tres siglos después. La capacidad de Vandelvira para aunar el legado musulmán y cristiano del medievo con las formas más estilizadas, sobrias y excéntricas del clasicismo italiano quedan patentes en el trazado general. Destacan la fachada meridional dedicada a la Ascensión que contrasta con la monumental portada del templo, la sacristía, el antiguo panteón, y la sala capitular.

La iglesia de San Ildefonso, considerada como el segundo templo de la ciudad, tiene una fachada principal renacentista, destacando además el presbiterio cubierto con una bóveda elíptica y la portada oriental gótico isabelina.
Otra de las más importantes manifestaciones renacentistas de Jaén está la iglesia de la Magdalena, la Capilla de San Andrés y el Museo Provincial. Y una mención especial merece el palacio de Villardompardo, construido sobre unos baños árabes.
Baeza
Son 48 kilómetros los que separan esta ciudad de la capital, situada en la vega del Guadalquivir sobre una colina de olivos. Dada las dimensiones de Baeza, el recorrido por lo más significativo podemos hacerlo dando un paseo a pie.

Justo a la entrada nos encontramos con la plaza del Pópulo, presidida por la fuente de los Leones, traída desde la ciudad romana de Cástulo y enmarcada por edificios del siglo XVI como la antigua Carnicería y la Audiencia Civil y Escribanías Públicas.
La plaza adyacente es la del Mercado Viejo, centro neurálgico y desde donde se puede contemplar el Balcón del Concejo, edificio barroco del siglo XVIII. Si atravesamos el Arco del Barbudo llegamos a la antigua Universidad donde impartió clases de gramática francesa el gran poeta Antonio Machado entre el año 1912 y 1919.
Otra palaza que alberga un conjunto histórico-artístico es la de Santa María. En ella se encuentra el Seminario de San Felipe Neri y la Catedral, en la que conviven el legado árabe y el cristiano, el arte mudéjar y el gótico, el manierismo renacentista y la sofisticación barroca, las bóvedas de la crucería y los minuciosos cincelados en plata.
El tranquilo paseo por la calles nos conduce hasta el pasaje Cardenal Benavides, donde encontramos el edificio del Ayuntamiento, construido originalmente como cárcel y casa de justicia. Muy cerca, encontramos las ruinas del convento de San Francisco, así como otra de las joyas baezanas de inevitable visita, el palacio de Jabalquinto, que reúne estilos como el renacentista, el gótico-flamígero y barroco.
Úbeda

Denominada la capital del Renacimiento andaluz, la encontramos a 9 kilómetros de Baeza. El trazado de sus calles ya nos transmite las características de dicho estilo. Recorreremos la ciudad comenzando por la plaza Vázquez de Molina, expresión del mejor arte renacentista español. En ella se alza la Sacra Capilla del Salvador, mandada construir por Francisco de los Cobos como panteón familiar.
Otros monumentos ubicados en la plaza son, el palacio de las Cadenas (hoy Ayuntamiento), el del Marqués de Mancera y el del Deán Ortega. Frente al Ayuntamiento está la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares, que los mismo que la Cárcel del Obispo, el antiguo Pósito y la casa del Corregidor, son excelentes ejemplos renacentistas.
Son muchos los monumentos ubetenses que destacar, por eso terminaremos citando el Hospital de Santiago, que se alza en la Carretera del Obispo Cobos, creación también del arquitecto Andrés de Vandelvira, austero y de deliberada escasez ornamental, realzando su grandiosidad y al que se le considera el escorial andaluz.
* Nuestras sugerencias para alojarse en
Jaén.