La Alhambra
Toma su nombre de una fortaleza del siglo IX denominada al-Qala al-Hamra, literalmente el castillo rojo, color de la arena de Sabika, la colina en que se asienta. Pero la Alhambra que hoy conocemos se levanta en la primera mitad del siglo XIII, en el seno del Reino de Granada, último bastión árabe de la península Ibérica, regido por la dinastía nazarí hasta la rendición de Boaddil a los Reyes Católicos en 1492. La Alhambra fue una medina amurallada que albergaba los edificios palaciegos de los sultanes y las residencias de los altos funcionarios, los soldados de rango y de los servidores de la corte. Hoy en el edificio se distinguen tres zonas principales en el recinto amurallado: la militar, la medina y los palacios; y extramuros, la finca de recreo del Generalife. El conjunto integra además otros edificios como el palacio renacentista de Carlos V.

Circundada por una muralla, la Alhambra está jalonada por 23 torres y varias puertas, entre ellas la torre de Comares, la más alta de todas y la puerta de la Xarea, en forma de arco de herradura. Muy cerca, encontramos la inmensa alcazaba, con la ciudad a sus pies con varias torres a su entrada, los jardines de los Adarves, y una amplia plaza de armas.
Sin embargo, las zonas que han dado fama a la Alhambra son las que ocupa el palacio Real o palacios nazaríes, el Mexuar, ala semipública del palacio en la que destaca el cuarto Dorado por su artesonado y un arco con celosías y mocárabes. Contiguas se encuentran las diferentes estancias que conforman el palacio de Comares, residencia oficial del sultán, distribuidas en torno al magnífico patio de los Arrayanes, con los mirtos color verde y el piso en mármol blanco alrededor del estanque central. Las dependencias que configuran el palacio son la sala de la Barca, con magníficas yesería, zócalos de azulejos y varias alcobas con columnas y arcos con pechinas; y el salón de los Embajadores, entre el palacio de los Leones, alzado en torno al patio del mismo nombre (doce leones de piedra que hacen de surtidores en la fuente central). A través de las galerías columnadas que circundan el patio se accede a las diferentes salas de este palacio: Abencerrajes, Dos Hermanas, el Harén, de los Reyes, la de los Mocárabes, y Aljimeces.
Desde esta sala accedemos al mirador de Daraxa, con un bello zócalo de azulejos. Seguimos el recorrido que nos acerca a los bonitos baños, y a espacios creados en la época cristina: los jardines de Daraxa, el patio de la Reja, el Peinador de la Reina, la iglesia d Santa María, y las Habitaciones de Carlos V, en las que habitó el monarca mientras se construía el palacio renacentista que llevaría su nombre.

Fuera del recinto amurallado hayamos El Generalife, Situado en el cerro del Sol, y cuyo principal atractivo son los jardines de bellísimo trazado y enorme riqueza botánica: el patio de la Acequia o la Alberca, con un canal que lo divide longitudinalmente, y el patio de los Cipreses.
Nos dirigimos al barrio más antiguo de la ciudad que conserva todas las trazas del urbanismo árabe, el Albayzín, laberinto de empinadas callejuelas. Sus sinuosas calles esconden numerosos cármenes, las típicas casas nobles de altas tapias y exuberantes jardines interiores. Paralela a la margen derecha del río discurre la Carrera del Darro, considerada la calle más hermosa de Granada que llega desde la plaza Nueva. En el recorrido encontramos El Buñuelo, baños árabes del siglo XI; el convento de Santa Catalina de Zafra y a su lado la Casa de Castril, un bello palacio de portada plateresca atribuida a Diego de Siloé.
Las vistas más espectaculares de la Alhambra las encontramos desde el mirador de San Nicolás. Desde allí nos acercamos al otro barrio emblemático, el Sacromonte para admirar las casas-cueva que antaño fueron habitadas por la comunidad gitana.

Nos adentramos en la ciudad cristiana, que tras la toma de Granada los Reyes Católicos ordenaron la construcción de diversos edificios que debían destacar el nuevo carácter cristiano de la ciudad. Así nos topamos con la Catedral, y adosada a ella, la capilla Real, obra del gótico tardío que alberga el mausoleo de los Reyes Católicos, así como los sepulcros de Juana la Loca y su marido, Felipe el Hermoso. Delante de la catedral se encuentra la Alcaicería, antiguo barrio árabe de artesanos y parcialmente destruido por un incendio a mediados del siglo XIX.
Otras muestras de la Granada renacentista se encuentran en las inmediaciones de la plaza de la Universidad, como la iglesia de los Santos Justo y Pastor y el monasterio de San Jerónimo y el de la Cartuja. Y no debemos dejar la ciudad sin visitar el barrio del Realejo, cuyo centro el Campo del Príncipe y donde se encuentra el carmen de los Mártires, un palacete del siglo XIX con frondosos jardines, estanques, fuentes y rincones donde escuchar el murmullo del agua.
Cómo Llegar
A Granada llegamos por la autovía N-323 y por la A-92, que une Sevilla con Murcia, entre otras vías de acceso.
* Nuestras sugerencias para alojarse en
Granada.