
Sin duda, el invierno en la montaña se vive de otra manera. Es la época en la que se muestra más serena y también más hostil. Pocas horas de luz, frío intenso y peligro de aludes son algunos de los riesgos que podemos encontrar. Todo ello no nos impide desplazarnos sobre el manto nivoso de la manera más simple y efectiva, utilizando raquetas de nieve. Se cree que las primeras raquetas aparecieron hace unos 6 mil años en la zona de Asia central como respuesta al problema del desplazamiento con el que se encontraban las tribus nómadas. Posiblemente gracias a ellas, se facilitó el paso del estrecho de Bering (entre Asia y América) dando lugar a colonización de los euroasiáticos del norte de América.
El uso de raquetas perdura hasta hoy como recurso en zonas rurales que viven en contacto con la nieve. Sin embargo, la práctica cada vez más extendida de los llamados deportes de aventura, ha hecho de su utilización una moda en auge para los que desean experimentar sensaciones en contacto con la naturaleza. Así el senderismo denominado blanco o las travesías cortas o largas con raquetas de nieve, son algunas de las muchas opciones que pueden practicarse.
Tipos de raquetas

Cuando deseemos caminar mucho y en terrenos más altos con dificultades, deberemos elegir raquetas de travesía, con fijaciones rígidas que basculan libremente hacia delante, haciendo más cómodo el andar. El calzado se fija de manera automática. En este tipo de raquetas debemos poner especial atención en que el sistema de fijación encaje perfectamente al calzado en su sitio, puesto que en caso contrario podemos correr el riesgo de que se acumule nieve bajo el zapato, lo que puede provocar que éste se salga de la fijación.
Las raquetas de cabezal levantado, se usan principalmente en las bajadas ya que limitan las posibilidades de caídas y tropiezos con la nieve.
Si tenemos que atravesar una pendiente dura la elección debe ser de raquetas con borde interno rectilíneo, nos ofrecerá una superficie de asiento y unos apoyos más seguros que una raqueta con borde interno curvo.
Equipo necesarioAdemás de las mencionadas raquetas, el elemento imprescindible del equipo son los bastones, indispensables como punto de apoyo para equilibrar la marcha.
En cuanto a la ropa, es importante elegir aquella que llevaríamos para cualquier jornada en la nieve. Nos equiparemos con varias capas de ropa (a poder ser térmica la interior) seleccionándolas en función de la temperatura ambiental y del esfuerzo físico a realizar.
Botas de montaña, guantes, gorro y gafas de sol, completarán el atuendo necesario.